miércoles, 1 de abril de 2009

VIDA DE UNA ESPONJA

Cómo la vida se esfuma...
cómo la vida esponja, engorda,
cargándose de lágrimas, de risa, de poemas, de recuerdos, de historias, de mentiras...

Cómo el cuerpo un día se rinde, se agota
y decide no volver a despertar... y esta vez para siempre... nunca más...

Cómo llegó a tus ojos la luz aquel primer instante,
cómo ahora te marchas casi sin dejar huella... dejar de respirar...

Como figuras de papel,
como marcas en una pared,
como un sigiloso baile de sombras,
como la vida que soñaste, que no fue.
Como un todo fragmentable que, silencioso, se quiebra,
tan frágil que nada se pudo hacer.

Cómo el péndulo regresa inevitablemente al punto de partida
y desde allí analiza a su próxima víctima;
todo dispuesto para asestar el golpe final.

Cómo el fin de la vida ronda una vez más nuestros pasos
y me roza con su cola, y me nubla con su sombra...

Y yo, que soy esponja y todo lo bebo, todo lo absorbo;
Y yo, que soy esponja y todo lo retengo;
Y yo, que he sido esponja tanto tiempo
y, sin embargo, no sé llorar...

Y yo, que soy esponja, quiero seguir viviendo.

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