Injusto no escribir justo ahora que cada segundo de vida, de nuestra vida, me invita a cantar...
Injusto callar ahora que bailo, bailamos, la mas tierna y sincera de las melodias, esa que con los ojitos muy abiertos me descubres cada mañana, cada noche, cada dia...
Injusto no gritar tantas veces como lo siento que navegas en mi sangre, en mis huesos, en mis palabras, en mis gestos, en mis miradas... que solo un beso tuyo congela el tiempo...
Injusto no aprender a caminar a tu lado justo cuando mas lo necesitas... torpes piernas de colores incapaces de saltar lo suficientemente alto como para hacerte soñar... Los dedos se entumecen, los labios se resecan, las manos se inquietan, la piel oprime, aprieta... y he vuelto a ser poco elocuente, nada resistente..
Injusto no aprender a contarte al oido lo dichoso que vive el melocoton anaranjado en que me conviertes...
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