Pedí ser eterna y sudaron mis manos hasta resbalarme, desgastarme... llegar a dibujar el perfil de un puñado de notas que, hilando a conciencia, guiaron el baile del viento... alaron mis huesos; era de día...
Era de día y el Sol jugaba a esconder su eco entre ramas que sólo a veces yo intuía, a la luz de lo improbable.. y era entonces cuando creía ser tan grave, tan grande, tan profunda, tan etérea que los ojos me lloraban chispas, y la vida me sabía a cuento.
Era de día y los cordones de mis zapatos no oprimían; era de día y lo rojo de mis labios resistía.
No eran pies, que era camino; no era errar, que era destino.
Si esa luz aún me vistiera, aún me cuidase, aún me guardase.. Si esa luz permaneciera...
Si ese baile no cesase aún siglos después de haber arrancado uno por uno los siete pecados que contaminan mi garganta, mis dedos...
Era de día y olvidé que soñar no es un juego.
ME GUSTAS. ENTERA.
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