Luz de día, diez de la mañana.
Tú y yo. 2 metros de suelo.
Madrid que aún bosteza,
el aire que se cuela en tus huecos.
Hablas de vida y de sueños,
sonríes después.
De monotonía y desencuentros,
y vuelves a beber.
Se hace intenso un hilo de Sol,
tú te preocupas por tu cabello.
Me remueves revuelta y despeinada
.
.
.
y
nunca
llegarás
a
saberlo.
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