jueves, 26 de marzo de 2009

TIERRA MOJADA

Dime si no escuchas, si no me ves...


Observo: un pie batiendo el aire; el rostro contra el cristal... Toda la historia en este fragmento, la historia en tu esqueleto, y los dedos que han dejado de chasquear ahora que la música suena... Huesos, piel... Intensa mezcla de dolor con olor a muerte prematura. No sabes que observo... ¿Lo sabes? Te miro e imagino tu pecho en cuarta dimensión. Lo sé, tratas de mimar los secretos, guardarlos con recelo en lo profundo del pliegue que dibujo junto a tus ojos cuando te haces sonreir... Y al final siempre escapan; no hay solución, se escapan por entre los motivos que caen de tus pupilas sin que nada puedas hacer. Sin solución me quito el vestido, la piel al servicio de la piel... Desde aquí hueles a sed. ¿Me dejarás? ¿Me besarás? Y que éste no sea el último silencio que escuchen los poros frente a esta misma pared... Frente a esta misma pared te desvestí un día, el primero... El azul de los besos que imaginé ahora es rojo y me violenta... No recuerdo... ¿Dónde guardé mi abrigo? Contra el rojo intenso siento frío, frío cuando ocultas las arrugas que crecieron estos años, en mi ausencia... Tratas, tientas; retando el tiempo no seremos jóvenes. Partir tarde o temprano; partir ahora, en un instante, y volver cuando la música cese, ésta vez para siempre............................................................. Marcho con la mitad de los sesos en esta botella, y los restos del amor ahogados en tierra mojada, empapada, fecunda... No, ahora no... tal vez algún día.

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