Injusto no escribir justo ahora que cada segundo de vida, de nuestra vida, me invita a cantar...
Injusto callar ahora que bailo, bailamos, la mas tierna y sincera de las melodias, esa que con los ojitos muy abiertos me descubres cada mañana, cada noche, cada dia...
Injusto no gritar tantas veces como lo siento que navegas en mi sangre, en mis huesos, en mis palabras, en mis gestos, en mis miradas... que solo un beso tuyo congela el tiempo...
Injusto no aprender a caminar a tu lado justo cuando mas lo necesitas... torpes piernas de colores incapaces de saltar lo suficientemente alto como para hacerte soñar... Los dedos se entumecen, los labios se resecan, las manos se inquietan, la piel oprime, aprieta... y he vuelto a ser poco elocuente, nada resistente..
Injusto no aprender a contarte al oido lo dichoso que vive el melocoton anaranjado en que me conviertes...
martes, 3 de noviembre de 2009
jueves, 23 de julio de 2009
A menudo escribo para saber que aún escribo, para sentir que aún percibo, para avivar mi instinto dormido...
A veces escribo para estrujar los sentidos, resistir al vacío, concebir lo que vivo...
A veces digo que caeré, y el cuerpo, sin embargo, se resiste a dejarme sola en el camino.
A veces supongo que seré.. y suponer no es nada.. a penas ser...
A veces supongo que seré.. y suponer no es nada.. a penas ser...
lunes, 13 de julio de 2009
SIN RESPIRAR
Así es más fácil...
Es fácil caminar demorando entre recuerdos la vida...
la vida que se sueña, la vida que pasa, que nada, ni el tiempo, recupera si pasa.. si se pasa... y no
vuelve por más que escuche que la llaman a poca o demasiada distancia..
Y es que así es más fácil abrir el pecho, cargar el alma, tocar el techo... siempre al abrigo de la nostalgia... de la historia arrastrada entre los años, disfrazada de eterna e inquebrantable, en realidad lejana, que solo regresa a modo de escudo, de pared, de muro que retiene el exceso de emoción y engaña a los sentidos pretendiéndolos más fuertes, más fríos... No se es frío por imponer falsa distancia... No se añora por pretender revolver el alma...
Tanto tiempo jugando a andar despechada, traicionada.. tanta vida arrojada...
Tanto tiempo que ya es hora de jugar a vivir, a sentir.. A no mirar atrás, donde los meses, los años, no olvidaron nada... Todo digerido... Todo procesado... Tanto planteado, colocado, situado... a apenas dos palmos de las narices...
Un presente esperando ser abrazado...
Es fácil caminar demorando entre recuerdos la vida...
la vida que se sueña, la vida que pasa, que nada, ni el tiempo, recupera si pasa.. si se pasa... y no
vuelve por más que escuche que la llaman a poca o demasiada distancia..
Y es que así es más fácil abrir el pecho, cargar el alma, tocar el techo... siempre al abrigo de la nostalgia... de la historia arrastrada entre los años, disfrazada de eterna e inquebrantable, en realidad lejana, que solo regresa a modo de escudo, de pared, de muro que retiene el exceso de emoción y engaña a los sentidos pretendiéndolos más fuertes, más fríos... No se es frío por imponer falsa distancia... No se añora por pretender revolver el alma...
Tanto tiempo jugando a andar despechada, traicionada.. tanta vida arrojada...
Tanto tiempo que ya es hora de jugar a vivir, a sentir.. A no mirar atrás, donde los meses, los años, no olvidaron nada... Todo digerido... Todo procesado... Tanto planteado, colocado, situado... a apenas dos palmos de las narices...
Un presente esperando ser abrazado...
sábado, 27 de junio de 2009
Pies ligeros sobre un suelo de colores...
Asfalto que quema bajo los talones... el suelo que gira; el cielo que brilla; el Sol que se esconde y se apodera de mí justo después.. toda la tarde.. toda la vida...
todo es pequeño y todo es sencillo; todo es volátil y todo es destino; todo es agua y todo es aire; todo es nuestro, todo es mío...
Ojos como flores que abren en primavera ansiosas por retener cada instante, obsesas por absorber cada gota que, suave, estira y dilata en un vano intento de abarcar lo que palpa...
Pies resbalan sobre aceras de sabores... sabor a cuentos, sabor a sueños, sabor a noche, a correr entre los coches... a ganar velocidad sin rumbo, sin reproche... sabor a ser... a gritar como seres grandes, libres... y correr... correr...
Entre calles mastico canciones... entre bares retomo intenciones... bebo de historias, bailo entre ideas, llueven palabras, pasiones... que ahora son vuestras, que no son mías... que me estremecen, me fascinan...
Voy caminando con pies que no se detienen...
Asfalto que quema bajo los talones... el suelo que gira; el cielo que brilla; el Sol que se esconde y se apodera de mí justo después.. toda la tarde.. toda la vida...
todo es pequeño y todo es sencillo; todo es volátil y todo es destino; todo es agua y todo es aire; todo es nuestro, todo es mío...
Ojos como flores que abren en primavera ansiosas por retener cada instante, obsesas por absorber cada gota que, suave, estira y dilata en un vano intento de abarcar lo que palpa...
Pies resbalan sobre aceras de sabores... sabor a cuentos, sabor a sueños, sabor a noche, a correr entre los coches... a ganar velocidad sin rumbo, sin reproche... sabor a ser... a gritar como seres grandes, libres... y correr... correr...
Entre calles mastico canciones... entre bares retomo intenciones... bebo de historias, bailo entre ideas, llueven palabras, pasiones... que ahora son vuestras, que no son mías... que me estremecen, me fascinan...
Voy caminando con pies que no se detienen...
miércoles, 24 de junio de 2009
3... 2.... 1 CUENTO!
Una buena mañana de Febrero... una mañana inusualmente cálida de invierno... un melocotón helado caminaba ausente atravesando toda clase de caminos... sendas, montes valles... su suave piel, cubierta de escarcha, apenas ya se estremecía al contacto con nada... lloviese, diluviase o tronase... ni una sola palabra, ni un sólo beso, ni una sola concesión al destino, ni un sólo viaje en el tiempo...
Melocotón crecía en el más hermético de los silencios... tan sólo sus pulmones revolvían de cuando en cuando el poco aire que le quedaba dentro con intensas melodías... Y así el Sol caía y Melocotón se dejaba bailar a oscuras con la sola compañía del viento...
Dicen que fue una mañana de Febrero... la más cálida de aquella estación de infierno... la que vino a sonrojar la más dulce de las Mandarinas con sus alegres gorjeos... Su voz anaranjada sonaba inmensa en las paredes de aquel frío invierno... su voz de Mandarina inquieta y ruidosa revoloteaba de aquí para allá buscando un lugar donde reposar sus alas, su cuerpo.. porque, es cierto, Mandarina tenía alas, a pesar de que nadie nunca reparase en ello.. porque Mandarina era guerrera y valiente, cuando no jugaba a ser princesa.. cuando sólo pretendía vivir.. saber dónde ir.... y ser feliz..... sobre todo feliz.
“¿Juegas a tornarte nieve, Melocotón?”.- y cada una de éstas palabras sonó a verano, sonó a risa, a calor, a rojo en las mejillas... en los oídos de Melocotón... que ya comenzaba a sentir el Sol sobre su piel pálida, casi derretida. Mandarina cerraba los ojos y le invitaba a bailar, a lo que Melocotón respondía con un torpe intento de manejar sus movimientos al compás...
“Mandarina, ¿no sabes que soy fruta de piel muy fina? Si estiras demasiado, puedo quebrarme con facilidad.”
Y así pasaron las horas, las semanas y los días... y el hueso de Melocotón iba empapándose de la risa de Mandarina... y las alas de Mandarina crecían al abrigo de la piel recién estrenada, aterciopelada, de Melocotón.
Y así nació el verano, creció la primavera y murió el invierno... y ambos frutos comenzaron a caminar. Esta vez, con la vista en el horizonte, con las pieles encendidas, con las alas extendidas... emprendieron su viaje y aprendieron a bailar.
Melocotón crecía en el más hermético de los silencios... tan sólo sus pulmones revolvían de cuando en cuando el poco aire que le quedaba dentro con intensas melodías... Y así el Sol caía y Melocotón se dejaba bailar a oscuras con la sola compañía del viento...
Dicen que fue una mañana de Febrero... la más cálida de aquella estación de infierno... la que vino a sonrojar la más dulce de las Mandarinas con sus alegres gorjeos... Su voz anaranjada sonaba inmensa en las paredes de aquel frío invierno... su voz de Mandarina inquieta y ruidosa revoloteaba de aquí para allá buscando un lugar donde reposar sus alas, su cuerpo.. porque, es cierto, Mandarina tenía alas, a pesar de que nadie nunca reparase en ello.. porque Mandarina era guerrera y valiente, cuando no jugaba a ser princesa.. cuando sólo pretendía vivir.. saber dónde ir.... y ser feliz..... sobre todo feliz.
“¿Juegas a tornarte nieve, Melocotón?”.- y cada una de éstas palabras sonó a verano, sonó a risa, a calor, a rojo en las mejillas... en los oídos de Melocotón... que ya comenzaba a sentir el Sol sobre su piel pálida, casi derretida. Mandarina cerraba los ojos y le invitaba a bailar, a lo que Melocotón respondía con un torpe intento de manejar sus movimientos al compás...
“Mandarina, ¿no sabes que soy fruta de piel muy fina? Si estiras demasiado, puedo quebrarme con facilidad.”
Y así pasaron las horas, las semanas y los días... y el hueso de Melocotón iba empapándose de la risa de Mandarina... y las alas de Mandarina crecían al abrigo de la piel recién estrenada, aterciopelada, de Melocotón.
Y así nació el verano, creció la primavera y murió el invierno... y ambos frutos comenzaron a caminar. Esta vez, con la vista en el horizonte, con las pieles encendidas, con las alas extendidas... emprendieron su viaje y aprendieron a bailar.
lunes, 15 de junio de 2009
CLEMENTINE
Cómo pasan las horas cazando mandarinas...
envuelta en el final de tu olor recién aprendido,
acogida en un refugio construido, reconstruido... y ahora vacío, deconstruido,
me visto de sábanas rojas y anudo con fuerza cada una de tus respiraciones, palpitaciones...
a las venas que tanto te cantan, que vienen desnudas, descalzas...
a las venas azules, a las venas rescatadas
a las venas sedientas, venas hechizadas....
Hoy tu voz exprimida vino a besar mi cintura, ¿no te lo dijo? ¿no lo sabes?
Hoy tu voz exprimida vino a llenarme, con sus dedos, de mandarinas...
Hoy tu voz exprimida suena anaranjada y lejana... inevitablemente retenida...
Hoy mi voz violeta, contenida... recuerda la tortura consentida
al borde de mi cama, d e s c o m p r i m i d a..................
Te me antojas naranja y derretida...
envuelta en el final de tu olor recién aprendido,
acogida en un refugio construido, reconstruido... y ahora vacío, deconstruido,
me visto de sábanas rojas y anudo con fuerza cada una de tus respiraciones, palpitaciones...
a las venas que tanto te cantan, que vienen desnudas, descalzas...
a las venas azules, a las venas rescatadas
a las venas sedientas, venas hechizadas....
Hoy tu voz exprimida vino a besar mi cintura, ¿no te lo dijo? ¿no lo sabes?
Hoy tu voz exprimida vino a llenarme, con sus dedos, de mandarinas...
Hoy tu voz exprimida suena anaranjada y lejana... inevitablemente retenida...
Hoy mi voz violeta, contenida... recuerda la tortura consentida
al borde de mi cama, d e s c o m p r i m i d a..................
Te me antojas naranja y derretida...
viernes, 22 de mayo de 2009
MELODÍAS
Hoy parece que las horas recorran torpes sus 360 segundos de vida, eternizándose, demorándose… más de lo habitual… más de lo que acostumbro a experimentar… REcuerdo… REsiento… el tiempo percutido, amplificado, espaciado, en el silencio de tus seis paredes… de tus ojos redondos, oscuros, estrellándose delicados con el último instante que nos arropa, recuerdo que no se agota…
Hoy parece que los dedos se me pierdan entre cuerdas, hilando, enredando las entrañas por cada uno de los 60 minutos, 360 segundos, 538 kilómetros… entre los que respiro el aire que dices que te falta, y con él recomponerte, revolverte… convertirte en melodía… tocarte cada día…
Hoy, al despertar, busqué tu piel bajo la mía…
Hoy parece que los dedos se me pierdan entre cuerdas, hilando, enredando las entrañas por cada uno de los 60 minutos, 360 segundos, 538 kilómetros… entre los que respiro el aire que dices que te falta, y con él recomponerte, revolverte… convertirte en melodía… tocarte cada día…
Hoy, al despertar, busqué tu piel bajo la mía…
domingo, 17 de mayo de 2009
5 3 8
Resurge del cuerpo un rastro de luz…
Bajo los ojos agazapado tu reflejo; sobre los labios detenidos todos los besos……. los que guardo, los que encuentro… bajo mi ombligo derramado tu recuerdo…
Desarmar, deshacer, desaprender, desobedecer, descomponer.. a pesar de lo complejo..
Retener, retomar, recaer, reponer, resolver.. y atajar lo que siento.
Reescribir el aroma de mis venas tendidas a la sombra de la noche más fría… hace tanto tiempo, hace tantos versos… Hace tanto que me pesa este disfraz de acero, hace tanto que olvidaba que soy algo más que malos sueños…
Eres aire que azota los últimos segundos de consciencia; aire que extiende sus manos caladas de vida hasta tocar las mías; justo antes de la dulce muerte que me aguarda, que se revuelve con impaciencia entre el vientre y el alma.
Desnuda, descomprimida, exprimida… desando el camino que ahora me separa de tu cuerpo, tus sábanas… Y te descubro aún dormida… toda tú, un círculo de luz indescriptible, inconcebible; toda tú, todos tus ojos, todos tus sueños, todas tus preguntas, todos mis ruegos… toda tú………… tú y tu olor a historia de amor enredada en el tiempo.
5 tonadas cantan a 3 instantes de agua… bebo de tus labios 8 tragos de luz…
538 pasos entre mis ganas y tu sed.
Bajo los ojos agazapado tu reflejo; sobre los labios detenidos todos los besos……. los que guardo, los que encuentro… bajo mi ombligo derramado tu recuerdo…
Desarmar, deshacer, desaprender, desobedecer, descomponer.. a pesar de lo complejo..
Retener, retomar, recaer, reponer, resolver.. y atajar lo que siento.
Reescribir el aroma de mis venas tendidas a la sombra de la noche más fría… hace tanto tiempo, hace tantos versos… Hace tanto que me pesa este disfraz de acero, hace tanto que olvidaba que soy algo más que malos sueños…
Eres aire que azota los últimos segundos de consciencia; aire que extiende sus manos caladas de vida hasta tocar las mías; justo antes de la dulce muerte que me aguarda, que se revuelve con impaciencia entre el vientre y el alma.
Desnuda, descomprimida, exprimida… desando el camino que ahora me separa de tu cuerpo, tus sábanas… Y te descubro aún dormida… toda tú, un círculo de luz indescriptible, inconcebible; toda tú, todos tus ojos, todos tus sueños, todas tus preguntas, todos mis ruegos… toda tú………… tú y tu olor a historia de amor enredada en el tiempo.
5 tonadas cantan a 3 instantes de agua… bebo de tus labios 8 tragos de luz…
538 pasos entre mis ganas y tu sed.
sábado, 2 de mayo de 2009
MADRID
Reirías si supieras lo que ahora suena en el aire..
la trama de la niña triste, la fantasía de su alma vacía, desventuras de la mujer de nombre francés, peinado ridículo, zapatos absurdos... siempre en constante lucha por salir de sí misma inventando su historia ausente, inexistente, con retratos robados, colores saturados, gestos sobreactuados...
Reirías si te dijera que ahora casi la entiendo, que ya apenas la detesto, que detengo su imagen en la pantalla de mi televisor y, frente a su rostro congelado, me envuelve una extraña corriente de ternura, calor..
Primer día de tantos,
primer paseo de tantos,
primer recuerdo de tantos,
primer sueño de tantos...
Primeras líneas, primeros versos, primeros huecos, primeros silencios...............
y todos me hablan de ti.
Ojos, huesos, sombras, cuerpos, vuelos, besos.......... ¿y mi reflejo? ¿dónde anda mi reflejo?
A ratos lo atrapo, a ratos lo pierdo; a ratos lo encuentro, a ratos lo pienso... te pienso...
Te pienso cogida de mi mano, acompasados los pasos, los dedos enlazados entre calles de Madrid.
Te pienso aferrada a mis brazos, descuidando el suelo bajo tus pasos... feliz, sobre todo, feliz.
Madrid amanece roja y muere gris.
Vendrás? Echo de menos oir tu voz.
la trama de la niña triste, la fantasía de su alma vacía, desventuras de la mujer de nombre francés, peinado ridículo, zapatos absurdos... siempre en constante lucha por salir de sí misma inventando su historia ausente, inexistente, con retratos robados, colores saturados, gestos sobreactuados...
Reirías si te dijera que ahora casi la entiendo, que ya apenas la detesto, que detengo su imagen en la pantalla de mi televisor y, frente a su rostro congelado, me envuelve una extraña corriente de ternura, calor..
Primer día de tantos,
primer paseo de tantos,
primer recuerdo de tantos,
primer sueño de tantos...
Primeras líneas, primeros versos, primeros huecos, primeros silencios...............
y todos me hablan de ti.
Ojos, huesos, sombras, cuerpos, vuelos, besos.......... ¿y mi reflejo? ¿dónde anda mi reflejo?
A ratos lo atrapo, a ratos lo pierdo; a ratos lo encuentro, a ratos lo pienso... te pienso...
Te pienso cogida de mi mano, acompasados los pasos, los dedos enlazados entre calles de Madrid.
Te pienso aferrada a mis brazos, descuidando el suelo bajo tus pasos... feliz, sobre todo, feliz.
Madrid amanece roja y muere gris.
Vendrás? Echo de menos oir tu voz.
martes, 28 de abril de 2009
BEATRIZ Y LOS CUERPOS CELESTES
... Patinando hacia mí a través de la llanura de hielo resbaladizo que era la ropa de cama que yo había tendido y estirado. Deslizándose en mi búsqueda, chocaba en lo oscuro, de pronto, y yo sentía su piel en contacto con la mía. Brotaban chispas eléctricas. Ella susurraba arrastrando las palabras con su voz anaranjada y me contaba las cosas que iba a hacer conmigo. Me hacía reir y mis gorjeos rebotaban en la bóveda de lienzo que me cubría entera. Y entonces sentía cómo entraba en mí, un ataque luminoso que alumbraba las sábanas. Buscaba con mi lengua la huella de su lengua, hundida en mis salivas. La huella de su lengua que nuevamente en ella depositaba, entre sus ingles. (...)
Yo estaba en ella, y ella en mí. La amaba porque era distinta, porque no tenía nada que ver conmigo, porque no conseguía entenderla.
Mi cuerpo, mi parte física, todo lo que en mí haya de irracional e incomprensible, todo lo que no se plantea razones ni futuros, ni compromisos, era suyo, a ella volvía en sueño y en vigilia, en un lugar intangible y supuestamente irreal, en un espacio y un tiempo no encuadrables en coordenadas; en mi cabeza, en lo más profundo de mi persona.
Yo estaba en ella, y ella en mí. La amaba porque era distinta, porque no tenía nada que ver conmigo, porque no conseguía entenderla.
Mi cuerpo, mi parte física, todo lo que en mí haya de irracional e incomprensible, todo lo que no se plantea razones ni futuros, ni compromisos, era suyo, a ella volvía en sueño y en vigilia, en un lugar intangible y supuestamente irreal, en un espacio y un tiempo no encuadrables en coordenadas; en mi cabeza, en lo más profundo de mi persona.
lunes, 27 de abril de 2009
SI DESPIERTAS
No sabe cuánto tiempo lleva así... Las manos, los pliegues, la costura, el aire que escapa de los poros, la seda de la piel, lo oscuro de sus ojos, lo tibio de su olor... Lleva minutos ahí tendida, varios minutos... Más de 10 y más de 20, eso es seguro... Apostaría lo que fuese a que son más de 30... Definitivamente debe llevar mucho tiempo sobre mi cama, semiinconsciente, bella semidurmiente.. Y así es justo como más me gusta verla... Así es como puedo mirarla, en realidad.. Porque el resto del tiempo rehuyo sus ojos, eso es cierto... Ahora la observo sin miedo a ser descubierta... Ahora que también una especie de inconsciencia se apodera de mí y de mis movimientos... Ahora sería capaz de decirle tantas cosas.. Tal vez las diga... Pero ¿y si entonces este instante terminase de repente?... No lo quiero por nada del mundo... No quiero que exista universo más allá de estas cuatro paredes... Hace mucho que prescindo de él... Ojalá ella...
ella... sabe que la miro, estoy convencida... Sabe lo que ni yo misma sé... Sabe, sabía tantas cosas que me asusta... ella.... ¿y si despierta?...
ella... sabe que la miro, estoy convencida... Sabe lo que ni yo misma sé... Sabe, sabía tantas cosas que me asusta... ella.... ¿y si despierta?...
jueves, 23 de abril de 2009
MADRUGADAS
Paso a paso..... camino despacio
Descubro mi rostro de arena,
recojo mis huellas.. a la espera de volver... algún día.. volver..
Fragmentos de esta ciudad que huele a siempre, que huele a vida,
que huele a ellos, que huele a ti............... a mí.
Los ojos clavados en el asfalto para no perder, retener...
retener los besos, los cuentos, los días, encuentros..
Me hueles a risa, me sabes a sueño.
Despertares, anocheceres, madrugadas, luz..
Perderme en tus calles, perderme en tus brazos;
cantar a oscuras, rozar la Luna desde el balcón....
aquel balcón... ¿recuerdas?
Aquel balcón................................
Me marcho, ahora sí..
el pecho hundido en recuerdos,
oprimido...
marcho arrastrada por el viento,
me marcho...
Echaré de menos el Sol...
Descubro mi rostro de arena,
recojo mis huellas.. a la espera de volver... algún día.. volver..
Fragmentos de esta ciudad que huele a siempre, que huele a vida,
que huele a ellos, que huele a ti............... a mí.
Los ojos clavados en el asfalto para no perder, retener...
retener los besos, los cuentos, los días, encuentros..
Me hueles a risa, me sabes a sueño.
Despertares, anocheceres, madrugadas, luz..
Perderme en tus calles, perderme en tus brazos;
cantar a oscuras, rozar la Luna desde el balcón....
aquel balcón... ¿recuerdas?
Aquel balcón................................
Me marcho, ahora sí..
el pecho hundido en recuerdos,
oprimido...
marcho arrastrada por el viento,
me marcho...
Echaré de menos el Sol...
miércoles, 22 de abril de 2009
VIDA (José Hierro)
Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito "¡Todo!", y el eco dice "¡Nada!".
Grito "¡Nada!", y el eco dice "¡Todo!".
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito "¡Todo!", y el eco dice "¡Nada!".
Grito "¡Nada!", y el eco dice "¡Todo!".
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
jueves, 16 de abril de 2009
DES.............EQUILIBRIO
Si estas paredes rompiesen las esquinas de mis sueños..
si estas paredes despejasen, desinflasen, desintegrasen, borrasen,
mutilasen lo que sea que alimenta los deseos.
Si estas palabras tiñesen mi sombra del negro más oscuro y, sólida, consistente
ella exigiese su lugar en algún refugio eterno, más sereno..
Si este frío me helase una mañana el alma y ya no sintiera,
y no quisiera volver a sentir..
Si estas historias no violasen sin pudor mis poros y, a través de la piel,
no rozasen mis venas.. amante egoista, exigente, demasiado ardiente..
Entonces no navegaría en mi sangre la risa, la nostalgia, el deseo,
las promesas, las miradas..
Y mis dedos, mis manos, mi garganta.. no cantarían a mis llagas.
Y yo no sería yo, y yo sería una mujer de tierra;
y yo no sería aire, y yo ataría mis pies a la tierra...
Si muriera, si se quebrase al fin mi historia..
Si alguien la agarrase y la hiriese una noche a traición,
yo despertaría ciega, vacía, anestesiada de falsa vida;
frágil, volátil, transformada en nada.
Si no cantara, si no escribiera, si no...
si estas paredes despejasen, desinflasen, desintegrasen, borrasen,
mutilasen lo que sea que alimenta los deseos.
Si estas palabras tiñesen mi sombra del negro más oscuro y, sólida, consistente
ella exigiese su lugar en algún refugio eterno, más sereno..
Si este frío me helase una mañana el alma y ya no sintiera,
y no quisiera volver a sentir..
Si estas historias no violasen sin pudor mis poros y, a través de la piel,
no rozasen mis venas.. amante egoista, exigente, demasiado ardiente..
Entonces no navegaría en mi sangre la risa, la nostalgia, el deseo,
las promesas, las miradas..
Y mis dedos, mis manos, mi garganta.. no cantarían a mis llagas.
Y yo no sería yo, y yo sería una mujer de tierra;
y yo no sería aire, y yo ataría mis pies a la tierra...
Si muriera, si se quebrase al fin mi historia..
Si alguien la agarrase y la hiriese una noche a traición,
yo despertaría ciega, vacía, anestesiada de falsa vida;
frágil, volátil, transformada en nada.
Si no cantara, si no escribiera, si no...
lunes, 13 de abril de 2009
DEL DESTINO Y OTROS AMANTES...
Aire fresco que se cuela en el corazón, entre mis sábanas..
Noche de estrellas, noche de lluvia, noche de vida..
Piel desarmada.
Sueños desnudos al Sol, inconscientes, evanescentes..
Ojos de agua, ojos de luz... inspira...
Retener inspirando energía liberada.
Espira... cierra las venas, abre los brazos y mira:
Mientras duermes, mientras cantas,
mientras rumias, mientras callas
el mundo ha girado alrededor ¿de verdad no lo sientes?
¿de verdad no lo entiendes?
Incapaz de ver más allá de sus pestañas..
Noche de estrellas, noche de lluvia, noche de vida..
Piel desarmada.
Sueños desnudos al Sol, inconscientes, evanescentes..
Ojos de agua, ojos de luz... inspira...
Retener inspirando energía liberada.
Espira... cierra las venas, abre los brazos y mira:
Mientras duermes, mientras cantas,
mientras rumias, mientras callas
el mundo ha girado alrededor ¿de verdad no lo sientes?
¿de verdad no lo entiendes?
Incapaz de ver más allá de sus pestañas..
jueves, 9 de abril de 2009
ONE WAY
He perdido los ojos; de ellos sólo queda la esencia...
No veo, miro; palpo, no siento.
Vendadas las manos con retazos de recuerdos...
No siento, lo siento;
lamento no poder vivir.
Así lo dulce es amargo,
la suerte oprimida entre mis sesos lucha por escapar.
Presiento que se hará tarde y no encontrarás la salida.
Marcha ahora; no vivirás para siempre.
Camina, paso a paso hacia la salida.
No mires, no me mires,
no juegues, no me olvides... No me olvides...
Lo sé, que olvidarás las noches, las horas, el aire, la estela de nuestros sueños...
Breve... Bebes...
Bebes de mis ojos mientras te anuncio que no soy nada, que no somos nada...
Bebo de tus besos y arranco de tu lengua las palabras...
Ahora no hablas, ahora no besas, ahora eres mía...
No veo, miro; palpo, no siento.
Vendadas las manos con retazos de recuerdos...
No siento, lo siento;
lamento no poder vivir.
Así lo dulce es amargo,
la suerte oprimida entre mis sesos lucha por escapar.
Presiento que se hará tarde y no encontrarás la salida.
Marcha ahora; no vivirás para siempre.
Camina, paso a paso hacia la salida.
No mires, no me mires,
no juegues, no me olvides... No me olvides...
Lo sé, que olvidarás las noches, las horas, el aire, la estela de nuestros sueños...
Breve... Bebes...
Bebes de mis ojos mientras te anuncio que no soy nada, que no somos nada...
Bebo de tus besos y arranco de tu lengua las palabras...
Ahora no hablas, ahora no besas, ahora eres mía...
lunes, 6 de abril de 2009
ÓRBITAS
Hundida en tus entrañas respiro al compás del ritmo acelerado.
Agua........... sed.........
Tu piel se ha hecho río bajo este paisaje desolado;
torturada, derretida, te siento estremecer.
Danzar perdidas en un trágico baile descarnado;
flotar suspendidas en este silencio húmedo, mágico;
vertedero de vida, vertedero de sueños..
Tu cuerpo ha invadido mis sombras,
tu cuerpo expandido, amplificado, transformado.
Ahora cierro los ojos.. ahora abro los labios...
Somos planetas que chocan...
planetas que, cansados de navegar solitarios,
buscan, encuentran, explotan...
Una y otra vez... chocan.
Algo se cuece entre mis piernas
y ahora ya nada escapa a mis dedos, tus manos.
Todo lo dan; todo lo encuentran.... manos...
Dibujando en lo más hondo de mis pliegues encuentras luz
y escapa el aire que aún guardaba en algún lugar secreto que nunca recuerdo.
Derrumbando altos, devorando llanos..
demoro el tiempo que retengo, que se asfixia, que grita enjaulado.
Y me ahogas pidiendo tierra...
Tierra firme, tierra fragmentada,
tierra sucia, tierra mojada,
tierra sólida, tierra agrietada,
tierra encendida, tierra explorada.
Plástica, dinámica...
eres agua desde aquí... incontenible, desbordada.
Trágica, metálica...
la voz araña el aire desalmada.
Aferrada como animal indefenso a la poca piel que aún conservo
te desintegras herida...... sanada...... agotada.
Agua........... sed.........
Tu piel se ha hecho río bajo este paisaje desolado;
torturada, derretida, te siento estremecer.
Danzar perdidas en un trágico baile descarnado;
flotar suspendidas en este silencio húmedo, mágico;
vertedero de vida, vertedero de sueños..
Tu cuerpo ha invadido mis sombras,
tu cuerpo expandido, amplificado, transformado.
Ahora cierro los ojos.. ahora abro los labios...
Somos planetas que chocan...
planetas que, cansados de navegar solitarios,
buscan, encuentran, explotan...
Una y otra vez... chocan.
Algo se cuece entre mis piernas
y ahora ya nada escapa a mis dedos, tus manos.
Todo lo dan; todo lo encuentran.... manos...
Dibujando en lo más hondo de mis pliegues encuentras luz
y escapa el aire que aún guardaba en algún lugar secreto que nunca recuerdo.
Derrumbando altos, devorando llanos..
demoro el tiempo que retengo, que se asfixia, que grita enjaulado.
Y me ahogas pidiendo tierra...
Tierra firme, tierra fragmentada,
tierra sucia, tierra mojada,
tierra sólida, tierra agrietada,
tierra encendida, tierra explorada.
Plástica, dinámica...
eres agua desde aquí... incontenible, desbordada.
Trágica, metálica...
la voz araña el aire desalmada.
Aferrada como animal indefenso a la poca piel que aún conservo
te desintegras herida...... sanada...... agotada.
jueves, 2 de abril de 2009
TANGO
La piel contra el cristal para olvidar que fui.
Hace frío...
ahora recuerdo... era grande, resbalé y caí...
Los ojos vendados al camino.
Supe que sería fuerte el día que no te vi.
Todos sueñan que sueñan, todos sueñan que viven;
yo no vivo porque digo que quiero vivir en sueños
y es posible sólo a medias, sólo a veces...
Las veces que cuelo los dedos dentro del corazón (sigue ahí) y lo acaricio con cuidado.
Que no se rompa la estela de tu vida, de mi antigua vida,
de mi vieja vida que aún respira cuando encuentra un hueco entre las bolsas de aire que guardo
por si algún día regresan las alas.
Las necesitaré, lo necesitaré,
te necesitaré más ligera que nunca,
sólo así volverán las palabras que nos harán recuperar el compás.
El ritmo de un piano se agota y yo recuerdo que un do me hizo huir a contratiempo.
Sabía que era tarde y la noche andaba sola.
Sabía que si marchaba no volvería a tiempo de oir el final.
Agárrate a mi mano y siente la melodía;
agárrate a mis ojos; no te dejes tocar.
Entonces la tecla se hizo grave y yo creí descubrir un tango..
la última escala, ésta, la última... decías... quédate...
y prometo que no habrá más.
Un murmullo de luces intermitente...
de repente...
Un gigante que nos vigila.
Su sonrisa monstruosa nos aplasta y no decimos nada.
¿Eres? ¿Fui?
¿Hemos sido? .........................
¿Puedo salir? ¿Sigue ahí aquel gigante? Viene pisando las historias que invento...
Que hay lugares que aún no he besado y esperan... Esperan...
LUZ
Pupilas que se abren y retienen el tiempo,
unos minutos, unos segundos...
Pupilas que se cierran y devoran recuerdos.
Una tarde del color de tus pupilas vino a visitarme a mi rincón.
“¿Será té o café?”
Ya ni siquiera recuerdo...
Una noche con olor a tu sexo llamó a mi puerta justo después.
Quiso quedarse y no supe si ofrecer vida o sueño...
¿El sueño o la vida?
Pupilas que se estremecen y se pierden
como sombras entre luces de ciudad.
Hace frío...
ahora recuerdo... era grande, resbalé y caí...
Los ojos vendados al camino.
Supe que sería fuerte el día que no te vi.
Todos sueñan que sueñan, todos sueñan que viven;
yo no vivo porque digo que quiero vivir en sueños
y es posible sólo a medias, sólo a veces...
Las veces que cuelo los dedos dentro del corazón (sigue ahí) y lo acaricio con cuidado.
Que no se rompa la estela de tu vida, de mi antigua vida,
de mi vieja vida que aún respira cuando encuentra un hueco entre las bolsas de aire que guardo
por si algún día regresan las alas.
Las necesitaré, lo necesitaré,
te necesitaré más ligera que nunca,
sólo así volverán las palabras que nos harán recuperar el compás.
El ritmo de un piano se agota y yo recuerdo que un do me hizo huir a contratiempo.
Sabía que era tarde y la noche andaba sola.
Sabía que si marchaba no volvería a tiempo de oir el final.
Agárrate a mi mano y siente la melodía;
agárrate a mis ojos; no te dejes tocar.
Entonces la tecla se hizo grave y yo creí descubrir un tango..
la última escala, ésta, la última... decías... quédate...
y prometo que no habrá más.
Un murmullo de luces intermitente...
de repente...
Un gigante que nos vigila.
Su sonrisa monstruosa nos aplasta y no decimos nada.
¿Eres? ¿Fui?
¿Hemos sido? .........................
¿Puedo salir? ¿Sigue ahí aquel gigante? Viene pisando las historias que invento...
Que hay lugares que aún no he besado y esperan... Esperan...
LUZ
Pupilas que se abren y retienen el tiempo,
unos minutos, unos segundos...
Pupilas que se cierran y devoran recuerdos.
Una tarde del color de tus pupilas vino a visitarme a mi rincón.
“¿Será té o café?”
Ya ni siquiera recuerdo...
Una noche con olor a tu sexo llamó a mi puerta justo después.
Quiso quedarse y no supe si ofrecer vida o sueño...
¿El sueño o la vida?
Pupilas que se estremecen y se pierden
como sombras entre luces de ciudad.
miércoles, 1 de abril de 2009
VIDA DE UNA ESPONJA
Cómo la vida se esfuma...
cómo la vida esponja, engorda,
cargándose de lágrimas, de risa, de poemas, de recuerdos, de historias, de mentiras...
Cómo el cuerpo un día se rinde, se agota
y decide no volver a despertar... y esta vez para siempre... nunca más...
Cómo llegó a tus ojos la luz aquel primer instante,
cómo ahora te marchas casi sin dejar huella... dejar de respirar...
Como figuras de papel,
como marcas en una pared,
como un sigiloso baile de sombras,
como la vida que soñaste, que no fue.
Como un todo fragmentable que, silencioso, se quiebra,
tan frágil que nada se pudo hacer.
Cómo el péndulo regresa inevitablemente al punto de partida
y desde allí analiza a su próxima víctima;
todo dispuesto para asestar el golpe final.
Cómo el fin de la vida ronda una vez más nuestros pasos
y me roza con su cola, y me nubla con su sombra...
Y yo, que soy esponja y todo lo bebo, todo lo absorbo;
Y yo, que soy esponja y todo lo retengo;
Y yo, que he sido esponja tanto tiempo
y, sin embargo, no sé llorar...
Y yo, que soy esponja, quiero seguir viviendo.
cómo la vida esponja, engorda,
cargándose de lágrimas, de risa, de poemas, de recuerdos, de historias, de mentiras...
Cómo el cuerpo un día se rinde, se agota
y decide no volver a despertar... y esta vez para siempre... nunca más...
Cómo llegó a tus ojos la luz aquel primer instante,
cómo ahora te marchas casi sin dejar huella... dejar de respirar...
Como figuras de papel,
como marcas en una pared,
como un sigiloso baile de sombras,
como la vida que soñaste, que no fue.
Como un todo fragmentable que, silencioso, se quiebra,
tan frágil que nada se pudo hacer.
Cómo el péndulo regresa inevitablemente al punto de partida
y desde allí analiza a su próxima víctima;
todo dispuesto para asestar el golpe final.
Cómo el fin de la vida ronda una vez más nuestros pasos
y me roza con su cola, y me nubla con su sombra...
Y yo, que soy esponja y todo lo bebo, todo lo absorbo;
Y yo, que soy esponja y todo lo retengo;
Y yo, que he sido esponja tanto tiempo
y, sin embargo, no sé llorar...
Y yo, que soy esponja, quiero seguir viviendo.
martes, 31 de marzo de 2009
FÁBULA
D e s p i e r t o . . . . . . . . . . . . . . . . . .
me abro paso entre sueños que tropiezan sigilosos con los huecos de la sangre que aún me fluye por dentro; mis huecos..
Dibujo, reinvento los labios que no tengo ahora que la voz se ha tragado sin piedad todos los besos; y s o n r í o porque la noche, porque la mente, porque las manos, porque el agua estancada que, por algún sinsentido, retuve, retengo, escapó finalmente del cuerpo mojando la piel hasta empaparme, hasta empaparte, hasta devolverte transformada en la fábula de una bruja que huyó a destiempo... olvidando su escoba a los pies de mi cama, por entre mis sueños...
Esta noche ha revuelto el olor de aquella bruja que jugaba a ser pequeña, casi insignificante, por miedo a despegar los pies del suelo; por miedo a sentirse gigante, demasiado grande... y caer después.....caer.... caer.... caer....y no ser.... y perder..... La bruja soñadora e inquieta que olvidaba ser valiente cuando más lo necesitaba.. La bruja que me amarró con el más dulce de los hechizos; la bruja que, a pesar de retratarse malvada, siempre fue buena. La bruja que, en la soledad de su oscura guarida, acaricia sus manos, aprieta sus muslos, se muerde los labios... imaginando ser libre.. La mujer que olvida sus dotes de hechicera y se abandona a la vida terrena, que no elige, que simplemente le espera... La bruja que no repara en que la magia es un arte que muy pocos manejan.
La luz entra violenta por entre los huecos de la persiana... Alzo la vista y su escoba sigue ahí, esperando una mano experta... Pero lo mío nunca fueron los hechizos... ni siquiera los altos vuelos... Yo reúno palabras que después explotan en mi garganta... y así sobrevivo, y así sueño... y así no olvido, y así recuerdo...
La luz entra violenta por entre los huecos de la persiana... su escoba... tu escoba..... y, sin remedio, la cabeza se llena de canciones... ¡estalla! y yo...
D u e r m o . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
me abro paso entre sueños que tropiezan sigilosos con los huecos de la sangre que aún me fluye por dentro; mis huecos..
Dibujo, reinvento los labios que no tengo ahora que la voz se ha tragado sin piedad todos los besos; y s o n r í o porque la noche, porque la mente, porque las manos, porque el agua estancada que, por algún sinsentido, retuve, retengo, escapó finalmente del cuerpo mojando la piel hasta empaparme, hasta empaparte, hasta devolverte transformada en la fábula de una bruja que huyó a destiempo... olvidando su escoba a los pies de mi cama, por entre mis sueños...
Esta noche ha revuelto el olor de aquella bruja que jugaba a ser pequeña, casi insignificante, por miedo a despegar los pies del suelo; por miedo a sentirse gigante, demasiado grande... y caer después.....caer.... caer.... caer....y no ser.... y perder..... La bruja soñadora e inquieta que olvidaba ser valiente cuando más lo necesitaba.. La bruja que me amarró con el más dulce de los hechizos; la bruja que, a pesar de retratarse malvada, siempre fue buena. La bruja que, en la soledad de su oscura guarida, acaricia sus manos, aprieta sus muslos, se muerde los labios... imaginando ser libre.. La mujer que olvida sus dotes de hechicera y se abandona a la vida terrena, que no elige, que simplemente le espera... La bruja que no repara en que la magia es un arte que muy pocos manejan.
La luz entra violenta por entre los huecos de la persiana... Alzo la vista y su escoba sigue ahí, esperando una mano experta... Pero lo mío nunca fueron los hechizos... ni siquiera los altos vuelos... Yo reúno palabras que después explotan en mi garganta... y así sobrevivo, y así sueño... y así no olvido, y así recuerdo...
La luz entra violenta por entre los huecos de la persiana... su escoba... tu escoba..... y, sin remedio, la cabeza se llena de canciones... ¡estalla! y yo...
D u e r m o . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
sábado, 28 de marzo de 2009
NO DICES NADA
Veo caer lunares de tu piel; y no dices nada...
Siento estallar tus ojos, bailar tus manos, arder tus labios... en pocos segundos.. y no dices nada.
Sacudo mi vestido, encierro mis fantasmas.. lo dulce de tus pupilas impregna de promesas las paredes de este espacio aún vacío, de esta historia apenas intuida, no construida.
Nunca un beso fue tan suave, tan pequeño, casi diminuto.. abarco, abrazo tu silencio y una necesidad de volar me sacude de repente... Tal vez sea hora de desempolvar mis alas... de reparar tus alas... de extender los brazos y descuidar el aire que se revuelva alrededor... y echar a volar........................................ Dulce sueño que emborracha por segundos la conciencia... Intermitente........ Inconsciente.... Inminente...
Y ya no pesa el dolor, y ya no pesa el terror y, extraviadas las palabras, no queda más que decir ... Huesos, tus huesos, que oprimen mis sesos. ¿Para qué pensar? No es tiempo, no es hora.. ¿Para qué esperar? La piel que enciende la piel, que abrasa, que arrasa, que avanza sin pensar en volver atrás, retroceder..
Y dime......¿para qué retroceder? Ahora cierras los ojos... no dices nada.
Siento estallar tus ojos, bailar tus manos, arder tus labios... en pocos segundos.. y no dices nada.
Sacudo mi vestido, encierro mis fantasmas.. lo dulce de tus pupilas impregna de promesas las paredes de este espacio aún vacío, de esta historia apenas intuida, no construida.
Nunca un beso fue tan suave, tan pequeño, casi diminuto.. abarco, abrazo tu silencio y una necesidad de volar me sacude de repente... Tal vez sea hora de desempolvar mis alas... de reparar tus alas... de extender los brazos y descuidar el aire que se revuelva alrededor... y echar a volar........................................ Dulce sueño que emborracha por segundos la conciencia... Intermitente........ Inconsciente.... Inminente...
Y ya no pesa el dolor, y ya no pesa el terror y, extraviadas las palabras, no queda más que decir ... Huesos, tus huesos, que oprimen mis sesos. ¿Para qué pensar? No es tiempo, no es hora.. ¿Para qué esperar? La piel que enciende la piel, que abrasa, que arrasa, que avanza sin pensar en volver atrás, retroceder..
Y dime......¿para qué retroceder? Ahora cierras los ojos... no dices nada.
jueves, 26 de marzo de 2009
TIERRA MOJADA
Dime si no escuchas, si no me ves...
Observo: un pie batiendo el aire; el rostro contra el cristal... Toda la historia en este fragmento, la historia en tu esqueleto, y los dedos que han dejado de chasquear ahora que la música suena... Huesos, piel... Intensa mezcla de dolor con olor a muerte prematura. No sabes que observo... ¿Lo sabes? Te miro e imagino tu pecho en cuarta dimensión. Lo sé, tratas de mimar los secretos, guardarlos con recelo en lo profundo del pliegue que dibujo junto a tus ojos cuando te haces sonreir... Y al final siempre escapan; no hay solución, se escapan por entre los motivos que caen de tus pupilas sin que nada puedas hacer. Sin solución me quito el vestido, la piel al servicio de la piel... Desde aquí hueles a sed. ¿Me dejarás? ¿Me besarás? Y que éste no sea el último silencio que escuchen los poros frente a esta misma pared... Frente a esta misma pared te desvestí un día, el primero... El azul de los besos que imaginé ahora es rojo y me violenta... No recuerdo... ¿Dónde guardé mi abrigo? Contra el rojo intenso siento frío, frío cuando ocultas las arrugas que crecieron estos años, en mi ausencia... Tratas, tientas; retando el tiempo no seremos jóvenes. Partir tarde o temprano; partir ahora, en un instante, y volver cuando la música cese, ésta vez para siempre............................................................. Marcho con la mitad de los sesos en esta botella, y los restos del amor ahogados en tierra mojada, empapada, fecunda... No, ahora no... tal vez algún día.
Observo: un pie batiendo el aire; el rostro contra el cristal... Toda la historia en este fragmento, la historia en tu esqueleto, y los dedos que han dejado de chasquear ahora que la música suena... Huesos, piel... Intensa mezcla de dolor con olor a muerte prematura. No sabes que observo... ¿Lo sabes? Te miro e imagino tu pecho en cuarta dimensión. Lo sé, tratas de mimar los secretos, guardarlos con recelo en lo profundo del pliegue que dibujo junto a tus ojos cuando te haces sonreir... Y al final siempre escapan; no hay solución, se escapan por entre los motivos que caen de tus pupilas sin que nada puedas hacer. Sin solución me quito el vestido, la piel al servicio de la piel... Desde aquí hueles a sed. ¿Me dejarás? ¿Me besarás? Y que éste no sea el último silencio que escuchen los poros frente a esta misma pared... Frente a esta misma pared te desvestí un día, el primero... El azul de los besos que imaginé ahora es rojo y me violenta... No recuerdo... ¿Dónde guardé mi abrigo? Contra el rojo intenso siento frío, frío cuando ocultas las arrugas que crecieron estos años, en mi ausencia... Tratas, tientas; retando el tiempo no seremos jóvenes. Partir tarde o temprano; partir ahora, en un instante, y volver cuando la música cese, ésta vez para siempre............................................................. Marcho con la mitad de los sesos en esta botella, y los restos del amor ahogados en tierra mojada, empapada, fecunda... No, ahora no... tal vez algún día.
miércoles, 25 de marzo de 2009
LA HORA DE LA PIEL (II)
Matías de ojos azules y melodía sencilla; Matías sin dobleces, más grave con los años. Olivia de piel clara y universo propio; Olivia de múltiples matices, más distante con los años. Matías tras Olivia, y Olivia que huye, o lo intenta. 24 veces su esposa, 24 promesas rotas; y finalmente un pacto taciturno consumado 1 vez por semana, 4 veces al mes, 48 noches al año... Tres en una habitación.
La última parte ya ambos la conocen: las normas estrictas, implícitas. El juego termina, y llega el silencio a llevarse todo atisbo de intimidad que pudiese haber poblado la habitación: Matías la mira en la distancia, la observa vestirse con las ropas que un amante casi 25 años más joven que él le arrancó minutos atrás ante sus ojos, palpando así cada centímetro de la piel blanca de Olivia. Tan blanca que hiere, tan clara que asusta, tan blanca que no admite un sólo reflejo de color. Tan blanca, tan clara, pero menos que antaño... porque ahora sí cree en los medios tonos...
Cuando regresa a la cama, Matías ya se ha dormido: los ojos cerrados al día, a la noche, a las palabras, a las preguntas, a las promesas... Y Olivia no logra afrontarlo, pronunciar una sola palabra: la lengua se ha anclado en el fondo de la garganta como en espera de un estado nuevo, diferente, demasiado incierto aún para pensar en levar anclas rumbo a terrenos más sinceros... La lengua estancada; las manos gastadas, desteñidas, desdibujadas... y por más que las lave, no parecen brillar lo suficiente... Las manos descoloridas, traidoras... las manos que se arrepienten y, aún así, no parecen vivir con la intención de detener la tortura del otro, del mártir que se acuesta a escasos centímetros de la blanca Olivia, completamente ciego... los ojos cerrados al dolor, a la vida. Espalda contra espalda desaparecen entre sábanas, duermen.... duermen... inconscientes pasajeros de la negra noche, que viaja demasiado deprisa, llevándose consigo los únicos momentos de paz.
El Sol ... y con él la misma pereza matutina, el mismo despertar separados, la misma taza de café caliente frente a la ventana, mientras Matías no ha salido de la ducha aún. La misma rutina, la misma melodía, el mismo "buenos días" escueto y desganado, y la misma sensación de no saber dónde ir, dónde esconder los malos sueños, la mala gana... Olivia ha estado escribiendo, coloreando hojas de papel con sus pensamientos... Jamás pasan de ser eso; pensamientos personales, privados, propios, como quieran llamarse para explicar que Matías nunca los comparte, ni seguramente lo hará.
El día transcurre entre tonadas: unas leves, otras malditas... las semanas iguales, los meses gemelos... El corazón va envejeciendo de no sentir; la piel, amiga ya de lo inmediato, lo casi violento, huye de los besos suaves, del contacto delicado de otra piel...
Y una noche color vainilla, Nur toca la puerta; una noche color vainilla cálida, muy cálida, más de lo que cabría esperarse a estas alturas de la vida, de su vida,más de lo que Olivia acostumbra a experimentar, un color vainilla intenso... y un dulce olor a caramelo que impregna la habitación ya cuando la desnudan al ritmo de la carne: Olivia con los ojos, Matías con los dedos... y el deseo arremete contra aquel cuerpo de mujer recién estrenada, casi indefensa, que recibe a Matías con las piernas abiertas... El mismo ansia de carne, de piel, pero esta noche, este perfume dulzón ha agarrado a la impenetrable Olivia por las mismas entrañas... se llena su blanco cuerpo de azules, de rojos y violetas... se desintegra el espacio en los ojos negros desconocidos, extraños, aunque inexplicablemente familiares; pierde el sentido unos instantes y vuelve a recuperarlo en silencio, la respiración entrecortada, el corazón bailando a tropezones... el viejo corazón que parece querer volver a sentir... sentir... ¿cómo hacer para sentir?... siente... ahora siente que sentir le da miedo...
La última parte ya ambos la conocen: las normas estrictas, implícitas. El juego termina, y llega el silencio a llevarse todo atisbo de intimidad que pudiese haber poblado la habitación: Matías la mira en la distancia, la observa vestirse con las ropas que un amante casi 25 años más joven que él le arrancó minutos atrás ante sus ojos, palpando así cada centímetro de la piel blanca de Olivia. Tan blanca que hiere, tan clara que asusta, tan blanca que no admite un sólo reflejo de color. Tan blanca, tan clara, pero menos que antaño... porque ahora sí cree en los medios tonos...
Cuando regresa a la cama, Matías ya se ha dormido: los ojos cerrados al día, a la noche, a las palabras, a las preguntas, a las promesas... Y Olivia no logra afrontarlo, pronunciar una sola palabra: la lengua se ha anclado en el fondo de la garganta como en espera de un estado nuevo, diferente, demasiado incierto aún para pensar en levar anclas rumbo a terrenos más sinceros... La lengua estancada; las manos gastadas, desteñidas, desdibujadas... y por más que las lave, no parecen brillar lo suficiente... Las manos descoloridas, traidoras... las manos que se arrepienten y, aún así, no parecen vivir con la intención de detener la tortura del otro, del mártir que se acuesta a escasos centímetros de la blanca Olivia, completamente ciego... los ojos cerrados al dolor, a la vida. Espalda contra espalda desaparecen entre sábanas, duermen.... duermen... inconscientes pasajeros de la negra noche, que viaja demasiado deprisa, llevándose consigo los únicos momentos de paz.
El Sol ... y con él la misma pereza matutina, el mismo despertar separados, la misma taza de café caliente frente a la ventana, mientras Matías no ha salido de la ducha aún. La misma rutina, la misma melodía, el mismo "buenos días" escueto y desganado, y la misma sensación de no saber dónde ir, dónde esconder los malos sueños, la mala gana... Olivia ha estado escribiendo, coloreando hojas de papel con sus pensamientos... Jamás pasan de ser eso; pensamientos personales, privados, propios, como quieran llamarse para explicar que Matías nunca los comparte, ni seguramente lo hará.
El día transcurre entre tonadas: unas leves, otras malditas... las semanas iguales, los meses gemelos... El corazón va envejeciendo de no sentir; la piel, amiga ya de lo inmediato, lo casi violento, huye de los besos suaves, del contacto delicado de otra piel...
Y una noche color vainilla, Nur toca la puerta; una noche color vainilla cálida, muy cálida, más de lo que cabría esperarse a estas alturas de la vida, de su vida,más de lo que Olivia acostumbra a experimentar, un color vainilla intenso... y un dulce olor a caramelo que impregna la habitación ya cuando la desnudan al ritmo de la carne: Olivia con los ojos, Matías con los dedos... y el deseo arremete contra aquel cuerpo de mujer recién estrenada, casi indefensa, que recibe a Matías con las piernas abiertas... El mismo ansia de carne, de piel, pero esta noche, este perfume dulzón ha agarrado a la impenetrable Olivia por las mismas entrañas... se llena su blanco cuerpo de azules, de rojos y violetas... se desintegra el espacio en los ojos negros desconocidos, extraños, aunque inexplicablemente familiares; pierde el sentido unos instantes y vuelve a recuperarlo en silencio, la respiración entrecortada, el corazón bailando a tropezones... el viejo corazón que parece querer volver a sentir... sentir... ¿cómo hacer para sentir?... siente... ahora siente que sentir le da miedo...
martes, 24 de marzo de 2009
LA HORA DE LA PIEL (I)
Casi ha olvidado el sonido de las olas; casi no escucha, no es capaz de oir ni una sola gota de aquel enorme torrente que hoy, ahora, queda tan lejos de las cuatro paredes que atrapan cada pensamiento. El reloj casi roza las 6; los dedos se acercan a la cumbre, a la cima de la eterna melodía que se repite y se revuelve, se empapa de las palabras jamás pronunciadas cargándose de matices imposibles... Arrastra las horas, arrastra los días, regresa a lugares lejanos, y así parece que los recuerdos se despojan de su condición de recuerdos, y el pasado de su carácter de pasado, y los sueños de su propio nombre "sueños", y la vida se aclara y aparece ante sus ojos como aquel mar, aquellas olas mudas y lejanas que vuelven a llevársela.
Olivia no sabe llorar con los puños abiertos; los aprieta de rabia cuando se llenan de lágrimas sus ojos, y pide que algo ocurra, que algo cambie, que algo inesperado la agite... pide a un dios que no encuentra, que no existe, que sólo se hace presente en aquellos instantes de dolor, de rabia, le ruega que al fin algo gire y la sorprenda.
Casi suenan las 7, y las manos ahora se mecen, aparecen y se esconden por entre los blancos y negros de aquella melodía que se repite y se revuelve... los dedos danzando y deslizándose en aquella agonía que no acaba porque Olivia ha vuelto a olvidar la aguda nota final: la que todo lo cierra y todo lo cura. Y así llegan las 8, y Olivia se pregunta si será capaz esta vez de afinar el viejo piano de cola frente al que construye, reconstruye, cada tarde su propia imagen, tratando de enlazar pedazos... tratando de encontrar el tono, el color, el matiz, la palabra, la nota, la armonía... ese algo, en fin, que le permita desprenderse de una vez por todas de aquel maldito piano gastado de los años y del uso, de esa tonada melancólica que recomponen segundo a segundo sus dedos cansados de rastrear entre residuos emocionales que el alma, en su torpeza, es incapaz de deshacer.
8.30, 8.45, 8.50... se acerca la hora de la carne... 8.55, 8.57, 8.59... Parece que Matías se ha decidido finalmente por el chico de los helados: el de los enormes ojos naranja y esa piel chocolate... Camina despacio. Lo observa. Llega la hora del deseo y ya no importa lo que Olivia sea, lo que sienta, lo que busque, lo que encuentre; llega la hora del deseo y ya no importa que Matías sea en realidad un extraño que la observa mientras otras manos aprisionan sus muslos con fuerza. Los labios duros, los dedos de tierra, la piel erizada, desconocida, la historia que se repite cada semana, la historia que nunca es igual porque toma otras formas, otros ojos, otros labios, otro sexo...Y si no es Olivia, es Matías, y si no es Matías es Olivia, y nunca los dos al mismo tiempo, que el otro sólo toma asiento y observa, y recorre los pliegues de su propia piel al ritmo que le viene impuesto.
Olivia no sabe llorar con los puños abiertos; los aprieta de rabia cuando se llenan de lágrimas sus ojos, y pide que algo ocurra, que algo cambie, que algo inesperado la agite... pide a un dios que no encuentra, que no existe, que sólo se hace presente en aquellos instantes de dolor, de rabia, le ruega que al fin algo gire y la sorprenda.
Casi suenan las 7, y las manos ahora se mecen, aparecen y se esconden por entre los blancos y negros de aquella melodía que se repite y se revuelve... los dedos danzando y deslizándose en aquella agonía que no acaba porque Olivia ha vuelto a olvidar la aguda nota final: la que todo lo cierra y todo lo cura. Y así llegan las 8, y Olivia se pregunta si será capaz esta vez de afinar el viejo piano de cola frente al que construye, reconstruye, cada tarde su propia imagen, tratando de enlazar pedazos... tratando de encontrar el tono, el color, el matiz, la palabra, la nota, la armonía... ese algo, en fin, que le permita desprenderse de una vez por todas de aquel maldito piano gastado de los años y del uso, de esa tonada melancólica que recomponen segundo a segundo sus dedos cansados de rastrear entre residuos emocionales que el alma, en su torpeza, es incapaz de deshacer.
8.30, 8.45, 8.50... se acerca la hora de la carne... 8.55, 8.57, 8.59... Parece que Matías se ha decidido finalmente por el chico de los helados: el de los enormes ojos naranja y esa piel chocolate... Camina despacio. Lo observa. Llega la hora del deseo y ya no importa lo que Olivia sea, lo que sienta, lo que busque, lo que encuentre; llega la hora del deseo y ya no importa que Matías sea en realidad un extraño que la observa mientras otras manos aprisionan sus muslos con fuerza. Los labios duros, los dedos de tierra, la piel erizada, desconocida, la historia que se repite cada semana, la historia que nunca es igual porque toma otras formas, otros ojos, otros labios, otro sexo...Y si no es Olivia, es Matías, y si no es Matías es Olivia, y nunca los dos al mismo tiempo, que el otro sólo toma asiento y observa, y recorre los pliegues de su propia piel al ritmo que le viene impuesto.
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